VERSOS / ROBERTO ARAUJO

LA CUARÓ.

¿Leyenda o verdad?

POESÍA DEL BARRIO

LA CUARÓ.

¿Leyenda o verdad?

Puede arrimarse paisano
que hay lugar en la Cantina,
Me bulle la adrenalina,
Con lo que le he de contar,
Porque es bueno de aclarar,
Que al hablar de la Cuaró,
me atraganta un que se yo,
que no lo puedo explicar.

Siendo asi el otro dia,
Por tocar en el asunto,
Entendí, que un adjunto,
Se me hacia referencia,
Y sin pecar de indolencia,
Creí de necesidad,
Explicar con claridad,
La razón de mi imprudencia.

Si al decirles “La Cuaró”,
Me descubro presumido,
No lo hago por lucido,
Ni por querer agrandarme,
No es fácil de comprenderme,
Pero explicarlo pretendo,
Y he de enseñar ese atuendo,
Y en el verso desasnarme.

La Cuaró tiene sus cosas,
Por muchos desconocidas,
Son vivencias ocurridas,
A lo largo de los tiempos,
Que van forjando cimientos,
Y adoquinando veredas,
Algunas serán leyendas,
O quizas han de ser cuentos.

Dicen los de mas edad,
Y yo dudarlo no puedo,
Que cuando Dios armó el ruedo,
Que es razón de mi alabanza,
Al poner en la balanza,
Su creación, ordenó,
“Haga al que es de la Cuaró,
A mi imagen y semejanza”.

Y el mismísimo Dios eterno,
Padre del que murió en la Cruz,
Cuando dijo “Hágase la luz”,
La primera en encenderse,
Fue una estrella que fue a pararse,
En la plaza de la Cuaró,
Y por siempre allí quedó,
Pa nunca mas apagarse.

Y por ahí he de arrancar,,
Para contar mis verdades,
Son muchas las novedades.
Que aquí he de revelar,
Y sin querer alardear,
El mismo Cristobal Colón,
Cuando partió en su misión,
A Cuaró queria llegar.

Si uste a oído hablar,
De la Atlantida Misteriosa,
Esa civiliazción pomposa,
Que pa siempre se perdió,
La que mucho se buscó,
Y nadie la pudo hallar,
Muy facil se ha de encontrar,
Si la busca en la Cuaró.

Y cuando vino el diluvio,
Con machazo chaparrón,
En el Cerro del Lagunon,
Pudo Noe al fin anclar,
Para poder recrear,
A fuerza de palo y pico,
Y fue acá en Rivera Chico,
Que se hincó pa agradecer.

Artigas para su caso,
También tiene acá su historia,
Y reeditando la gloria,
Diciendolo a mi manera,
Abrazado a la bandera,
De ese rojo anaranjado,
antes de ser exilado,
Se hizo socio del Frontera.

Einstein y también Beethoven,
Son socios del cuadro rojo,
Y Van Gogh pintó un abrojo,
Que acá en su plaza creciera,
Y si en verdad no pudiera,
Hablar de la Celestina,
La Gioconda nació en la esquina,
De Cuaró y Monseñor Vera.

Una versión eclesiastica,
Que no fue bien entendida,
O quien sabe prohibida,
Censurada, o que se yo,
Dice que cuando partió,
El Prfofeta en su huída,
Esa tierra prometida.
Estaba acá en la Cuaró.

Por eso se ha de entender,
La razón de mi arrogancia,
Y sin sumarle importancia,
De lo que aquí se narró,
He de convidarlos yo,
Pa chupar una cañita,
Pa que nos cante la Chita,
Un tango pa la Cuaró.

Roberto Araujo